Alfredo Velarde
Archive
Message
Follow
Random
Back to top
"…De allí la frialdad de la fotografía, su objetividad inhumana que parece extraer toda la vida del objeto sin darle ninguna a cambio, puesto que es sólo él quien aparece, despojado de su calor, de su aliento de vida y sin encontrar ningún otro. Así, toda fotografía es antes que nada indiferente. Su tema no le interesa; se limita más o menos a fijarlo, de acuerdo con la capacidad de obediencia a las exigencias técnicas de la máquina de quien la hace actuar…”
Alfredo Velarde | Portafolio

Hoy se apertura al público la segunda edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ART LIMA, en la Escuela Superior de Guerra del Ejército, Chorrillos (Lima). Dentro de ella, en el Salón de la Fotografía y como parte del proyecto colectivo del Curador Carlos Caamaño denominado “Cambio de Guardia” presento mi última serie denominada “Anacrónica”, obra compuesta por 140 piezas pertenecientes a la obra en proceso ”Territorios Alterados”, proyecto que tiene como eje la identidad y los diversos cambios a los que pueden ser sometidos los conceptos de tiempo, espacio, apropiación y pertenencia. El evento estará abierto al público desde el jueves 20 hasta el domingo 23. www.alfredovelarde.com
"Fotografiamos para recordar, se fotografía a los seres queridos para salvar el recuerdo, para luchar contra su desaparición. Sabemos que nuestra memoria es débil, que interpreta, que escoge y que se acompaña de vacíos importantes, voluntarios o involuntarios, y por eso queremos confiar a la fotografía el trabajo sucio de mantenerla viva. Quizás es una empresa vana, porque, al fin y al cabo ¿se puede llegar a conocer realmente algo mediante la fotografía, o sólo se obtiene una simple apariencia del conocimiento? Podría ser que, inconscientemente, estuviéramos construyendo el gran edificio de nuestra memoria sólo con el trazado borroso que un día quedó de nosotros en una placa fotográfica.Y es que las fotografías no podrán sustituir nunca a la memoria. Incluso es posible que nos retengan absurdamente a su lado y no nos dejen fluir por el pasado con más libertad. Las fotografías no hablan, no pueden hablar, y esto es más doloroso cuanto más melancólica es la evocación de quien aparece en ellas, alguien que ya ha desaparecido, por ejemplo, y la presencia fotográfica del cual va colonizando y contaminando el resto de recuerdos de manera lenta y poderosa. Por eso creo que Jean Paulhan tenía razón cuando escribió: ‘hay que advertir desde ahora a nuestros nietos que no tenemos nada que ver con las tristes imágenes que conservarán de nosotros’”. —Clemente Bernad, “Diarios íntimos”
Treinta y Dos.